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La primera vuelta de la península ibérica
en un catamarán de 14 pies (4,60 mts.)

Texto: Kathrin y August en colaboración con la revista náutica Skipper
Fotos: Kathrin y August
Mapa España  
 
   
Este inesperado incidente hizo que fueran necesarias algunas semanas para reflotar nuestra pequeña embarcación y seguir con nuestro viaje. Pasamos muy mal Estaca de Bares y Cabo Ortegal pero, en cambio, tuvimos vientos de fuerza 2-3 durante el paso de toda la llamada “Costa del Morte”, de La Coruña hasta la ría Corcubión y Cee, pasando Finisterre.

El buen viento lo encontramos, por primera vez, en la costa norte de Portugal. A diario navegábamos entre 40 y 50 millas, hasta que pasamos apuros en el Cabo Roca, que es el punto que se encuentra más al oeste de Europa.

El viento procedente del oeste subió en poco tiempo a fuerza 10 con rachas de hasta 11 y, sin vela, con el motor en el agua para frenar el catamarán, no sabíamos si el viento nos empujaría hacia los acantilados...finalmente y ante la sorpresa de los surfistas que habían dejado de navegar por la misma causa, conseguimos llegar a la playa de Guincho a 20 metros de los acantilados.

El cabo de San Vicente lo pasamos con el monótono “TUU” “TUU” de la sirena de niebla que nos iba señalando el camino. Entre las islas de la ciudad Faro, en el Algarve portugués, calculamos mal la marea y este fatal error nos supuso pasar entre fango una noche sin mar, y con la compañía de millones de mosquitos.

Despúes de conquistar Sevilla, para nosotros la segunda ciudad más bonita de España –la primera es San Sebastián-, una fuerte tormenta de 2 horas cargada de relámpagos, demasiado cercanos para nuestro mástil de 7 metros, nos acompaño por la noche durante la bajada del río Guadalquivir.

Tras este susto en el Guadalquivir, la siguiente tormenta tardó unas semanas en aparecer, y lo hizo en el Estrecho de Gibraltar, cuando fuertes vientos nos hicieron romper la vela y un Ferry pasó a toda velocidad cerca de nuestro pequeño catamarán.

En el club Náutico de Algeciras pudimos arreglar la vela y así llevar a cabo nuestro deseo de cruzar al otro continente, pasando de nuevo el Estrecho con buen viento de levante y fuerte oleaje.

Pero tampoco esta vez tuvimos un buen paso, ya que el viento dejó de soplar y durante gran parte del recorrido sufrimos una densa niebla que ni siquiera nos dejaba ver la proa de nuestro catamarán, con la tensión que nos ocasionaba el gran tráfico existente en esta zona.

Nuestra experiencia de navegación por el norte de Marruecos duró sólo unos días. La policía no pudo acabar de entender que alguien fuese con bolsas estancas a esa parte de África sólo para navegar y disfrutar de las largas playas, así que nos pasamos días explicando lo que hacíamos y, después de “medio aceptar” nuestros gustos e ilusiones, nos dejaron volver a Ceuta.

En nuestro viaje de regreso a la península, ya en la Línea de la Concepción, también nos llevó su tiempo explicar lo que hacíamos a la Guardia Civil. Pero como llevábamos un motor de 5 cv., y no uno de 200, no tuvimos muchos problemas.

La Guardia Fiscal de Portugal fue bastante más pesada. La Costa del Sol (donde no vimos el sol), Almería, Murcia, Alicante y Castellón fueron etapas tranquilas. Pero el frío del invierno lo sentimos especialmente en el Delta del Ebro. Allí pasamos las navidades y el Año Nuevo, con viento de Tramontana con mucha fuerza y acompañados de lluvias tormentosas.

En la Escuela Municipal de Vela del Port Olimpic de Barcelona finalizamos nuestra vuelta a la Península Ibérica. Habíamos visitado 186 pueblos costeros, y los días que por el mal tiempo no pudimos navegar, andando o en autobús visitábamos también el interior.

Así pudimos conocer el Naranco de Bulnes, en Asturias, Santiago de Compostela, y “Mini Holliwood” en Almería, entre otros muchos lugares.

La excelente comida del País Vasco, la sidra y la fabada de Asturias, los percebes y el pimiento de Padrón de Galicia nos gustaron tanto como la paella valenciana.
Ahora sabemos que en el País Vasco hablan euskera, en Asturias bable, en Galicia gallego, en Cataluña el catalán, en Mallorca su variedad el mallorquín. Nos divertimos aprendiendo algunas palabras en cada uno de los diferentes idiomas y dialectos.

Nos culturizamos con la historia de este gran país, desde Pelayo hasta Aznar, desde la Revolución de Octubre de 1934, en Asturias, hasta los Juegos Olímpicos de 1992 en Barcelona.

 
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Aventura y tranquilidad
Descansando después de una
“tormentosa” aventura
Ria de Vigo
Ría de Vigo, una isla, otro paraíso
Playa de Guincho
En playa de Guincho, Portugal, compartiendo playa con los surfistas
Faro, Portugal
Cerca de la ciudad de Faro, en Portugal