|
| |
La
primera vuelta de la península
ibérica
en un catamarán de 14 pies
(4,60 mts.)
Texto:
Kathrin y August en colaboración
con la revista náutica Skipper
Fotos: Kathrin y August |
 |
|
|
Una
gran compañera hace el imposible,
posible. A. |
|
|
|
| |
 |
| |
 |
|
Primera
etapa de una osada aventura
Hacía años que Kathrin,
alemana de 29 años, restauradora
de papel y mapas antiguos en la universidad
en Göttingen y August, austriaco
de 42 años, fotógrafo
y navegante, planeaban un apasionante
viaje alrededor de la península
ibérica a bordo de un pequeño
catamarán de 4,60 metros de eslora.
Después de hacer realidad esta
fascinante aventura, nos cuentan sus
vivencias de la que ha sido su primera
etapa de viaje: la vuelta a España.
Fuerza y coraje
“Desde hace varios años
veníamos preparando esta hazaña
consistente en un viaje a bordo de un
multicasco de menos de 6 metros, pasando
por España, Portugal, Gibraltar
y 2 travesías a maruecos. Después
de la preparación administrativa,
comenzó la preparación
física y psíquica.
Estaba
todo a punto para iniciar la primera
etapa de nuestra aventura, habíamos
decidido iniciar nuestra aventura en
el mes de septiembre el país
vasco, exactamente en San Sebastián
con meta en Barcelona. Sabia decisión...
Durante esta vuelta a España
hemos degustado el placer de vivir en
diferentes lugares y conocer culturas
distintas, aprendiendo idiomas para
poder comunicarnos con la gente allá
donde vayamos.
Nuestros cuerpos han ido habituándose
a los sacos de dormir, a la pequeña
tienda y nuestros estómagos a
comidas que hasta entonces no conocíamos.
El frío de la navegación
en otoño e invierno, acompañado
de lluvias y temporales, nos demostró
lo que nos podía deparar nuestro
proyecto.
Tratar de descansar en las playas en
sacos de dormir con ropa mojada, sintiendo
la humedad que se filtra poco a poco
en el cuerpo...ya no nos asusta, pues
ha sido el pan nuestro de cada día.
Así navegamos millas y más
millas, con un casco que tiene más
de 20 años, un Mattia 14 con
mástil y vela de un Hobie Cat
14 sin foque. En principio teniamos
un acuerdo con Hobby Cat España
para realizar la aventura con Hobie
Cat 16, pero en el último momento
nos comunicaron que no disponen de suficiente
presupuesto.
Junto a nosotros, y 80 kilos de equipaje
estibado en bolsas estancas y bidones,
contábamos con un motor de 5
cv., un Johnson con nada menos que 18
años de vida que, a causa del
agua salada, casi nunca funcionaba.
Así que este inesperado infortunio
nos hizo navegar unas cuantas millas
a remo.
Nuestro pequeño catamarán,
que no dispone de foque, nunca ha llegado
a alcanzar los 10 nudos de velocidad,
pero por su gran peso puede navegar
con mucho viento sin volcar.
A lo largo de nuestra ruta, contactamos
con otros distribuidor de catamaranes
pera conseguir uno más preparado
para nuestro proyecto pero, sin éxito.
Desafío
a bordo
Nuestro trayecto se inició en
una escuela de remo en el río
Urumea, a las 3 de la madrugada, en
un nublado y lluvioso día. Empujados
por la marea y apoyados por los remos,
tras cruzar el puente Zurriola nos encontramos
con el mar Cantábrico.
Los siguientes meses fueron parecidos
al primer día: nublados o lluviosos,
viento del noroeste en contra y mar
de fondo con olas que llegaron a pasar
de los 5 metros.
Tan sólo lográbamos recorrer
entre 5 y 20 millas diarias. Las fuertes
rompientes provocadas por el mar de
fondo nos dificultaban mucho las entradas,
y aún más las salidas
de las playas.
Pero también nos encontramos
con otra situación bien diferente,
la calma, que nos mantuvo remando 7
horas entre Lastres y Gijón.
Justamente en el puerto de Gijón
nos alcanzó el que bautizaron
como “el temporal más fuerte
de la década”, que con
vientos de hasta 130 kilómetros
por hora, logró volcar y semihundir
nuestro catamarán, que tuvo que
ser rescatado y remolcado hasta la Escuela
de Vela del puerto deportivo.
|
 |
|
|
 |
|
|
|
|